
Por supuestísimo que esta entrada llega tarde. Tardísimo. Pero va. A estas alturas todo el mundo sabe que en el (ya pasado) mes de julio, JR ha estado interviniendo en los muros de ocho edificios de Cartagena con motivo del festival La Mar de Músicas, un evento que año tras año confirma a Murcia como una pequeña gran región para conciertos casi únicos (off-topic, vaale). Entre aquellos que tengo fichados -habrá muchos más-, han hablado del tema -por orden cronológico- SuperTouch, rebel:art, WoosterCollective, Remedios de Flores en el ático, schhh y por último (and not least), Paul M. Unos han adoptado la más absoluta asepsia (qué bonito palabro), pero otros han hurgado un poco más (en especial Remedios, schhh y por extensión Paul M.), planteando algunas ideas a las que vamos a intentar hacer referencia breve aquí.

Lo primero es ver en qué consiste Los Surcos de la Ciudad, la intervención de JR en Cartagena, aunque si has pinchado en alguno de los links de arriba ya lo sabrás: fotografías de gran tamaño (30 metros) de habitantes del lugar, todos ellos ancianos, "personas con historias", según la nota de prensa.


Remedios da en el clavo acordándose de Rodríguez Gerada (de paso, se posiciona y se queda con el trabajo del cubano-neoyorquino), un artista que me gusta mucho pero al que no acabo de adorar y (voy a decirlo, a ver si no vuelvo a meter la pata) al que llevo muy mal escuchar. Por su parte, desde Schhh hacen una reflexión (de la que se hace eco Paul M.) que también ha pasado por mi cabeza alguna que otra vez, que de hecho yo practico de alguna manera y que queda expresada por la ecuación "lugar + artista urbano reconocido + € = lugar de interés mundial". Es cierto que a mí me bastaría con los dos primeros elementos del primer término para llevar a cabo ese turismo de arte urbano, pero el símbolo del euro nos lleva a la dichosa paradoja de los eventos patrocinados (y al arte urbano "permitido").

Yo de momento (a día y hora de ya y sé que es no mojarse mucho) creo que me quedo con que me hubiese gustado ver el trabajo de JR en Cartagena, y que lo hubiese disfrutado muchísimo. Patrocinado, institucionalizado o no. Y supongo que en realidad lo que surgen son preguntas, pocas nuevas y la mayoría ya expresadas por otras muchas mentes blogueras:
+¿Es criticable que alguien (y prometo que no me estoy posicionando) que comenzó trabajando en la calle lo haga ahora a través de instituciones o marcas?
+¿Estamos ante el nacimiento de una nueva versión turística del uso del arte urbano con fines publicitarios?
+Más allá de lo que cada uno pueda apreciar personalmente, ¿está más a salvo de las críticas el trabajo -también patrocinado, como dice Remedios, por razones obvias- de Rodríguez Gerada que el de JR?
+¿En qué sentido es nocivo para el arte urbano en general este boom que está llevando a tantos artistas urbanos a dar prioridad a trabajos patrocinados o institucionales por encima del trabajo en la calle?
Se admiten respuestas. Y más preguntas, claro.