Ahora trabajo en San Sebastián de los Reyes, y cada día recorro la
calle Sacramento de cabo a rabo. En una de las esquinas de la calle (concretamente
la que Sacramento comparte con Canarias), se me apareció hace ya dos meses y pico un muro que me enamoró, una pared que en aquel momento pensé que merecía el apelativo "llovida" (no sé bien por qué) y en la que se había instalado, habiendo encontrado su morada perfecta, una pieza azulona, casi desdibujada, de
Sone.

Hice unas fotos (las que veis), pero la soledad le duró poco a Sone: allí se instaló (para mi gusto con menos éxito) otra pieza, esta vez de uno de los Farlopa (
h101, al parecer), que me desencantó un poco. En cualquier caso, la pared me sigue llamando, y no hay mañana y mediodía que no me haga girar la cabeza.

[gracias a dug por el asesoramiento]