15 de diciembre de 2008

Home Sweet Home. Banksy's Bristol, de Steve Wright.

La semana pasada me regalaron cuatro libros sobre arte urbano. Uno de ellos, que acabo de terminar de leer (sí, leer porque frente a otros éste no consta exclusivamente de imágenes, sino que contiene una cantidad significativa de texto), es Home Sweet Home. Banksy's Bristol, de Steve Wright, un libro que cuando se editó miré un poco con recelo, sospechando -y equivocáme al menos un poco al hacerlo- que pudiese tratarse de un nuevo conunamínimaexcusaaprovecholamodaymeforro.



El principal objetivo que parece querer perseguir Wright en Home Sweet Home es hablar de Banksy y de su relación con la ciudad de Bristol, de su etapa como autor de piezas freehand, del tiempo anterior a las plantillas, de los años previos a su casi canonización como uno de los personajes/artistas más relevantes o impactantes del panorama actual. Esa idea inicial queda bien reflejada en el libro a través de los testimonios de bristolians más o menos cercanos a Banksy, que recuerdan momentos compartidos con el artista y opinan sobre la persona. Es en este bloque -que se estira intermitentemente todo a lo largo de la obra- en el que uno descubre, entre otras cosas, que Robert del Naja, más conocido como 3D y conocidísimo por liderar Massive Attack, fue una figura relevante del graffiti en Bristol.



Esta mirada al Bristol de Banksy alterna con un par de páginas dedicadas a la exaltación algo excesiva de las bondades del artista no sólo como tal sino casi también como ideólogo, creador de opinión y casi mesías social en algunos momentos, así como con los testimonios de personas que compraron sus obras hace ocho años y las revendieron hace dos por más de doscientas veces su precio original. También se echa un vistazo a su anonimato, encontrándole siempre más pros que contras y más justificaciones que recelos.



En realidad, la parte más interesante del libro a mi parecer llega hacia el final, cuando se plantea la posición de las obras de Banksy dentro del arte actual desde un punto de vista puramente estético. Wright llega a ello mediante el relato del tratamiento que el ayuntamiento de Bristol dio a las obras de Banksy una vez el artista fue reconocido mundialmente: todo graffiti en las paredes de la ciudad era susceptible de ser eliminado excepto las obras firmadas por Banksy. Wright cuenta cómo se llegó a los extremos de enseñar a los agentes de la autoridad a reconocer las piezas del artista y a considerar como banksys sólo aquellas obras que estuviesen firmadas con su tag, por más que pudiese estar clara la autoría de las mismas.



Además, se incluyen las opiniones y predicciones de expertos en arte en cuanto al futuro de la popularidad y la relevancia de la obra de Banksy y, por fin, se deja para el final una opinión heterodoxa, la de The Bristol Blogger, que baja un poco del pedestal al artista. Aunque teniendo en cuenta hasta dónde se le había subido a lo largo de cien páginas, este último testimonio es casi una anécdota.

Por último, reseñar que las imágenes que se reproducen en el libro corresponden en su práctica totalidad a obras de Banksy realizadas en Bristol, muchas de ellas pertenecientes a trabajos ya desaparecidos, incluyendo murales de su época freehand. Esto da un punto al libro, ya que no volvemos a ver repetidos una y otra vez los mismos trabajos.



Highlights de Home Sweet Home:

  • p. 54: Wright cuenta como Orange esponsoriza una exhibición navideña en la que las obras de los artistas es proyectada por la noche en lugares representativos de Londres. Entre las obras rechazadas, el Cristo de Banksy portando bolsas repletas de regalos.
  • p. 54: interesante reflexión sobre lo que Wright llama subvertisers, es decir, aquellos artistas que centran su actividad en contestar a los anuncios publicitarios modificándolos para darles un significado distinto. Vamos, lo que viene haciendo el Billboard Liberation Front.
  • p. 63: Ghostboy, otro graffitero célebre en Bristol, y su visión del uso de plantillas frente al graffiti tradicional: "Most graffiti only appealed to other graffers, [...] stencils seemed to resonate with other people more. [...] The punchiness of stencils works better if you are trying to get something across."
  • p. 85: "In March 2007, workers employed by Network Rail to erase graffiti were given art lessons, to ensure they didn't inadvertently erase any more of Banksy's work."
  • p. 91: "One reader promptly wrote in to the Eevening Post: 'Coould someone explain to me why the Cut Out Coupon was art when thought to be by Banksy and because it is by someone else, it is now graffiti?'"
  • p. 91: "Councillor Gary Hopkins said that counterfeit Pranksys should be allowed to remain depending on how funny they are. This elicited an immediate and withering response from the Bristol Blogger: 'Sorry there Leonardo, Turner, Cezanne and specially you, Goya, I'm afraid you don't make the grade anymore using Gary's new humour test for real art'".

1 comentario:

Paul dijo...

m e vuelto a saltar tu cumple? :(

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