17 de junio de 2014

Desde la barrera. O no.

Saber que algo pasa al otro lado. Y asomarte. Pero sólo unos segundo, los que aguantan los brazos. Convertir entonces la cámara en un tercer ojo, el que te muestra, sin que lo veas lo que hay dentro. Así hasta en tres ocasiones. Hasta que...

Uno



Dos



Tres



Hasta que un día encuentras un sitio al que subir la mirada. O hasta que.

Cuatro



O hasta que un día encuentras la puerta abierta, preguntas y dos miradas te dicen "tienes dos minutos". Suerte, se llama, y también cuenta.

Cinco

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